El circo
LA PRENSA. Edición impresa, 2 de noviembre de 1985
En el Teatro Coliseo, injustamente, solamente los jueves, la
"Compañía de Mimo y Zapateo" ha estructurado "El Circo" desde una idea,
coreográfica de Alberto Agüero, a la vez director y
mimo-bailarín central de un argumento que a poco de empezar pasa a
segundo plano. Lo importante aquí es bailar, jugar, hacer reír y
sorprender con taps perfectamente coordinados. Dividido en numerosos
cuadros el espectáculo muestra una manera muy particular de sentir la
música. Un "nacimiento", la "historieta para mirar", los "juegos de la
seducción", "una historia de amor", el irónico "
"
de Agüero o la contundente prolijidad de todos en
"fantasía en blanco y negro".
Todos transmiten alegría y felicidad sobre el escenario. Regalan esfuerzo pocas veces visto en una compañía independiente. A lo dicho se suman temas de jazz perfectamente seleccionados que, con algunos inesperados efectos especiales, redondean un clima mágico y agradable.
La acertada tarea de Alberto Tarditi, responsable del vestuario, las máscaras de Edgardo Veltri y Elva Bairon, y las luces de Francisco Poletti expresan visualmente a este equipo de trabajo que no escatima esfuerzos.
"El Circo" es un espectáculo para reconfortar el espíritu, disfrutar de la danza, el zapateo americano, la mímica, la música y el color.
E.A.