Un circo inolvidable con la magia del “tap”
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LA NACIÓN. Buenos Aires, jueves 7 de noviembre de 1985
Espectáculo "El Circo". Con Alberto Agüero, Mónica Povoli, Mónica Calabró, Costanza Asquini, Mirtha Fuentes, Marcela Trajtenberg, Víctor Bevilacqua y otros. Vestuario: Alberto Tarditti. Coreografía y dirección: Alberto Agüero. Teatro Coliseo.
Alberto Agüero presenta, en el Teatro Coliseo, a su compañía de mimo y zapateo americano. Aunque es más que eso: hay danza, una obra integral y una puesta excelente con cuidadoso y laborioso vestuario y no pocos "trucos" que harán las delicias de los espectadores. Lo que envuelve a todos es "El circo", una idea que Agüero acaricia o concreta frecuentemente en sus espectáculos, seguramente por un afecto especial a los seres que pueblan ese universo de magia, realidad, risas y lágrimas.
Esta vez la "troupe" circense ocupa toda la velada, dividida en dos partes, y el principal protagonista, ese simple utilero que sueña con otros panoramas, hasta que, por las artes de un mago algo maquiavélico se convierte en un payaso. Y ese payaso vive todo lo que debe experimentar en ese nuevo empleo. Y será tierno y bondadoso, despistado y paladín de la justicia, como suelen serlo estos antihéroes plenos de humanidad.
Se enamorará de imposibles y verá en la acróbata el máximo de sus aspiraciones, pero deberá luchar contra los malos, la bruja y sus secuaces. Mientras tanto, en el circo todo sucede, como en una función superpuesta a la realidad, y la domadora muestra su número de leonas, y la equilibrista se hace pájaro en el alambre imaginario, los malvados contrastan con la luminosidad de los puros, y todo el mundo baila, zapatea portentosamente en escenas de enorme belleza visual y coreográfica. Algunas parecen un poco repetitivas, pero son excelentes los números de "Fantasía en blanco y negro", la pantomima del prestidigitador y su partenaire, la del "Striptease", la de la domadora, y el brillante "Tap de la alegría", que inicia el final mientras burbujas de jabón vuelan desde el escenario hasta poblar toda la platea.
En esta compañía, además del mismo Agüero, un mimo y artista de ricas fibras, que cautiva en sus presentaciones, también entusiasma el papel de "El angelo" que interpreta la deliciosa enanita Mirtha Fuentes. En cuanto a las bailarinas, casi acrobática es Mónica Calabró, en ese papel de semicontorsionista y llaman la atención la versatilidad y estilo en "tap" de la pequeña Costanza Asquini y la ductilidad de Mónica Povoli en su ingrato papel de "mala".
Silvia Gsell
(c) LA NACIÓN